El Palomar. Continúa «la Caza de Brujas» en el Hospital Posadas y pueden llegar a 2000 los Trabajadores Despedidos.

(El Palomar) En el marco de la sistemática política de persecución, despidos y vaciamiento que las autoridades macristas del Hospital Posadas están realizando desde marzo de 2016 a esta parte en el único nosocomio público polivalente en jurisdicción nacional, crece la preocupación de trabajadores y trabajadoras de esa dependencia ante la finalización de contratos el próximo 31 de diciembre.
Una Caza de Brujas.

Es que, lo que hasta diciembre de 2015 era un mero trámite administrativo donde los empleados que no pertenecían a la planta permanente del Posadas renovaban su relación de dependencia por 12 meses más, se convirtió desde entonces en una «casa de brujas», donde se dejó cesantes a cientos de trabajadores, siendo el caso más emblemático el de marzo de 2016 cuando se dejó en la calle a 638 familias. Luego de esa primera ola de despidos, se siguieron desvinculando no profesionales, enfermeros y ayudantes de enfermería, y profesionales médicos haciendo hincapié en el sindicalismo combativo, y en especialistas médicos (en particular de algunas prestaciones de mediana y alta complejidad que, desde la cartera de salud nacional, pretenden hacer desaparecer para cerrar servicios y «recortar el gasto público» en lo que atención a los más vulnerables corresponde).

La Atención Sanitaria Desmantelada.

El paso siguiente previsto por la administración del binomio Pablo Bertoldi Hepburn – Juan Ignacio Leonardi, sería convertir en monotributistas a todos los profesionales que no sean de planta permanente, es así que casi 300 trabajadores de la salud deberán acatar esta resolución o dejar de formar parte del plantel médico del Posadas. De darse esta última posibilidad, los despedidos desde que Macri llegó al gobierno ascenderían a los 2000 trabajadores. Ese número es el 35 % de la planta que recibió el macrismo en 2015 y, como denunciaron gremios como la CICOP o el STS, en estas condiciones la atención de excelencia que brindaba el Posadas no sólo a la Argentina, si no también a ciudadanos de países hermanos del Cono Sur, se encuentra herida de muerte.
Tres Casos Emblemáticos de Persecución a Trabajadoras Sindicalizadas.

En ese contexto, profesionales como la ex jefa del área de salud mental, Gisela Mannoia; la trabajadora social, Irma Trímboli, o la enfermera Evangelina Martínez, se encuentran en la mira del director de recursos humanos, Juan Ignacio Leonardi.
De Jefa de Psiquiatría a cobrar el Mínimo, Vital y Móvil.

Mannoia (foto) fue removida de su cargo el pasado mes de octubre (ver: «Desplazan a la Jefa de Psiquiatría…»), luego de denunciar amenazas y aprietes por haberse sumado al reclamo de los trabajadores médicos despedidos y prestar las instalaciones de la dependencia que conducía para la reunión de los jefes médicos en el inicio de los reclamos de los profesionales. Desde entonces, la psiquiatra, fue reubicada en la guardia de salud mental, y paso a percibir como sueldo lo que corresponde al Salario Mínimo Vital y Móvil bajo la excusa de que ha incurrido en «significativos y reiterados incumplimientos en la carga legal y convencional correspondiente al escalafón aplicable».

Perseguida por Portación de Apellido.

Trímboli (en la foto junto a Luis Del Río) pertenece a la Asociación de Profesionales del Hospital Posadas – CICOP. Con 26 años de servicio en el Posadas, el 2018 fue un año particularmente duro para ella: tanto su padre – el histórico fundador de ATE Posadas, Manuel Trímboli – y su hermano Gonzalo – referente de la línea roja y negra de ATE, opositora a la conducción del colaboracionista, Darío Silva – fueron despedidos este año. Irma, quien apoyó la lucha de los trabajadores perseguidos desde el minuto cero en marzo de 2016, no percibió sus salarios ni en setiembre, ni en octubre de 2018; pese a cumplir con su labor y carga horaria como marca la ley. Sí recibió su salario en el mes de noviembre, aunque su sueldo anual complementario se vio claramente diezmado, por esos descuentos arbitrarios implementados bajo las indicaciones de Leonardi.
Ante los reiterados reclamos (entre los que mediaron también intercesiones frustradas desde ATE Nacional y la FESPROSA), Leonardi sólo respondió por mesa de entradas dos de las misivas hechas por Trímboli. Con fecha 12 de noviembre, arguyó que «la liquidación de haberes se corresponde con la normativa aplicable en la materia». Y, párrafo seguido, advierte maliciosamente que «se verifican significativos incumplimientos en la carga horaria legal y convencional… (y que) se dispondrá el descuento de los mismos sin que ello resulte óbice para disponer toda otra medida que resulte aplicable…»
En una segunda nota, con fecha 18 de diciembre, Leonardi se limita a desconocer el legítimo reclamo de la trabajadora social, porque «no luce agregada documental que acredite los extremos jurídicos en los que funda el derecho invocado…»
Ante esta evidente persecución, Trímboli claramente agobiada, solamente espera que se le invente una causa – a ejemplo de lo que le ocurrió al referente del STS, Luis Del Río (ver: «Continúa el Despido…») – para echarla del Hospital al que le dedicó toda su vida profesional.
Las Consecuencias de oponerse a Darío Silva.

El último caso, que tomamos de ejemplo para graficar el accionar persecutorio y violento de las autoridades del Posadas, es el de la enfermera Evangelina Martínez (foto). Martínez histórica gremialista de la CICOP, fue la principal armadora de la lista de la CTA Autónoma, que llevó como candidata a secretaria general a la despedida Karina Almirón, enfrentando a Darío Silva en otro de sus cotos gremiales. Según narró a Quinto Poder, «el jueves (13 de diciembre) cuando entré (al hospital) personal… que me conoce, conoce mi cara, conoce el auto que tengo… me frena y no me deja entrar y me dice «vos no sos más personal del hospital»». Finalmente, la dejaron ingresar; pero esta situación puso sobre aviso a los sindicalistas profesionales que realizaron un breve comunicado, donde enumeran algunas irónicamente llamadas casualidades, a saber: «El despido de 17 a 23 delegados del gremio y de dos integrantes de la Comisión Directiva de la Asociación de Profesionales; La quita del código de descuento de la cuota sindical; La no cesión de un espacio interior para las reuniones de comisión directiva, de los delegados y de los asociados por cuestiones varias; Los groseros descuentos salariales del 50 al 70 % en el mes de marzo a 17 integrantes de la comisión directiva de la AP.»

¿Una Nueva Ola de Despidos en Puerta?

Martínez sigue trabajando, pero ha tomado este incidente como un preaviso de su posible despido; y asegura que cada vez son más fuerte las versiones que agoran casi 320 despidos para comenzar el 2019.

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