Moira Millán y una Mirada sobre Bolivia y la Coyuntura Golpista: «Un Golpe de Miedo y Odio…»

Siempre he imaginado a la cordillera de Los Andes como una larga trenza profusa de una antigua mujer indígena, con una xapetu de flores y bosques sujetándole sus extremos, y en el norte sostenida con una tulma de colores terrosos. Amo recorrer esa abundante cabellera. El 5 de Diciembre del 2019, obtuve mi definitiva absolución, me pregunté, y ahora que soy oficialmente libre, ¿qué hago con esa libertad? Decidí hacer un viaje solidario desde Temuco a Bolivia, sin dinero, sin estructuras, sin calendarios, libre de ataduras, impulsada por el amor. El objetivo era relevar las marcas de las rebeliones en la piel y cuerpo de las mujeres indígenas, deseaba escuchar sus testimonios, saber lo que todos los medios omiten, lo que muchas organizaciones callan, conocer los rostros de esas mujeres sufridas, sencillas, valientes y decididas, que se están levantando para decir Basta!!!

Empezaré mi crónicas sobre el final de mi recorrido, Bolivia, les debo Chile y Brasil.

Un Golpe de miedo y odio. 

Crucé desde Arica a Bolivia, un viaje incómodo en el que pude palpar el machismo y la discriminación contra «las mujeres de pollera», hombres indígenas, que han conseguido un simple empleo, sintiéndose superiores en rango y condición, maltratan, y violentan con todo tipo gestos, a las mujeres indígenas. 

Para entender Bolivia, hay que asumir la verdad de que el sedimento racista, patriarcal y colonial, nunca fue radicalmente interpelado, si bien el gobierno Plurinacional de Evo Morales, llevó adelante políticas antisegregacionistas, como por ejemplo, admitir el uso de prendas tradicionales de los pueblos originarios en espacios de estamentos públicos, lo que había sido prohibido durante siglos, como así también el levantamiento de muchas normativas segregacionistas que fueron abolidas, no obstante las prácticas racistas y machistas instaladas socialmente no contaron con medidas punitivas que juzguen y condenen de manera aleccionadora a fin de terminar con dichas conductas, tampoco se garantizó el acceso pleno a la justicia para denunciarlas, conclusión, la derecha no se ha reinventado siempre ha estado, alimentada no sólo por las clases privilegiadas, que no fueron tocadas, sino tristemente también por un sector de las clases más populares que no han sido aún educadas en la conciencia de una amplificación de derechos que permita el respeto por la diversidad. 


Desde su confortable refugio, los patronales colonialistas de la derecha, apañados por las fuerzas injerencistas yankis, pergeñaron el golpe, con todo tipo de artimañas, llegando al extremo de cometer atentados terricidas contra la Chiquitanía, en incendios intencionales, a tan sólo un mes de las elecciones. Claro que les fue posible gracias a las fisuras del gobierno de Evo, que se había alejado de la agenda Madre Tierra, desde hacia tiempo. 

Salí a caminar Bolivia, no solo escuché por las calles de La Paz el rechazo absoluto a la derecha, sino las voces de las comunidades de Tiwanaku, Isla del Sol, pobladores de Copacabana y voces de El Alto, que coincidían: La derecha le teme al pueblo, no le teme a Evo, le teme a la fuerza del pueblo organizada, un pueblo que le permitió, por un fugaz momento, dar un golpe y asumir el poder. Pero los dedos trémulos, temerosos y débiles con que la derecha gobierna, tienen sus días contados. 

En Tiwanaku un joven comunero me decía: «Nosotros no le tememos a la muerte, porque no creemos en ella, somos kamikazes, si la derecha intenta quedarse en el gobierno y no llama a elecciones, todos nos levantaremos y si tienen que morir 100, 200, moriremos, pero no vamos a permitir volver atrás»

Las religiones opresoras, coloniales, extractivistas espirituales, tales como iglesia católica, iglesias evangélicas, etc. han sido de apoyo fundamental para el golpe en Bolivia. Han convencido a un sector del mandato divino, de emplazar un gobierno «cristiano». LA ESPIRITUALIDAD de los Pueblos indígenas se sustenta sobre la creencia en la Sacralidad de la Vida, de la tierra, y de la armonía con el Cosmos, principios éstos que atentan de manera directa contra los intereses del sistema capitalista y depredador, es por ello que desde la Conquista de América hasta hoy las religiones opresoras han tenido luz verde de los gobiernos del mundo para aniquilarnos, el extractivismo espiritual, es decir arrebatarnos nuestros espacios sagrados, y nuestros modos de celebrar nuestra espiritualidad, ha sido sin duda el arma más letal sobre nuestras vidas como pueblos originarios. 

Escuchar con tanta determinación las voces de esos territorios que me argumentaban cómo van a defender y por qué, la Plurinacionalidad del estado y los derechos con él alcanzados, me convenció de que la derecha se desplomará bajo el peso del puño rebelde del pueblo Boliviano. Sin embargo noto también que no dimensionan el poder y la maldad de Estados Unidos, principal interesado en recuperar el orden económico colonial, bien podría justificar su intervención militar diciendo que hay una guerra civil desatada por terroristas, conocemos de sobra sus mentiras y montajes. Eso sí me preocupa.

Toda crisis encierra una oportunidad.

Cuando le consulté a una hermana aymara respecto de las declaraciones de ciertas feministas blancas, que denunciaban el machismo de Evo, me respondió: «Claro que Evo es machista, como todos los hombres de Bolivia, sí lo es, pero es nuestro, es del pueblo, en cambio los que están ahora siempre han sido los que nos han humillado». ¿Cómo se puede esperar que los «lideres» de una sociedad violentamente machista, sean diferentes?, son el resultado de ella, todos esos rasgos culturales estarán en sus modos de ser y gobernar. El problema no es Evo, el problema es toda una sociedad que ha aceptado la violencia de genero en todas sus formas como algo natural, la homofobia, la lesbofobia, está enquistada en las normativas morales de una sociedad conservadora y religiosa. No se resolverá el problema con las meras palabras y la critica, habrá que apoyar a las mujeres, que con valentía y dignidad construyan un fuerza verdaderamente revolucionaria. 

Como Mujer indígena, creo que la lucha antipatriarcal, es la lucha por la descolonización y la recuperación de la dualidad complementaria que es nada más ni nada menos que el respeto, la reciprocidad y la amorosidad entre los géneros. El feminismo blanco no está ayudando, su arrogancia, su incapacidad de autocriticar sus privilegios, aleja la posibilidad de una alianza estratégica entre mujeres, porque sólo quieren ver un aspecto de la opresión, desean continuar siendo las patronas, y a su vez pretenden hablar y decidir por nosotras el camino de nuestra liberación. Muchos años de mi niñez y adolescencia limpié casas y tenía muy claro que la patrona no era mi amiga sino mi PATRONA. Habrá que encontrarse desde un lugar de horizontalidad y respeto para acordar una lucha en unidad. 

Evo Morales es una suerte de hijo amado y descarriado, la crítica que surge no de la derecha sino desde las comunidades se centran en 4 puntos: Haberse olvidado del compromiso de la Agenda de la Madre Tierra; Desconocer el mandato rotativo, que es práctica ancestral de los pueblos andinos, nadie se perpetúa en un cargo, se rota como se rota el trabajo de la tierra; El haber ensanchado la frontera agrícola para beneficio del monocultivo del empresariado agrario, que históricamente ha sido enemigo del pueblo; Finalmente que muchas de las organizaciones con las que articuló y acordó la gobernabilidad, se corrompieron, enceguecidas de poder, viciadas de debilidad moral, dañaron la confianza de las comunidades hacia el gobierno.

Por supuesto Evo no podía estar al tanto de todo, incluso de aquellas pequeñas y mezquinas actitudes de los funcionarios de su partido; entonces, ¿cómo podría haber evitado esas situaciones que desgastaron su gobierno?, era imposible. 

Cuando viajé en el bus de Arica a La Paz una mujer aymara anciana había comprado su boleto, con lo cual tenía derecho a cargar su equipaje, pero uno de los choferes le pidió una coima de $ 15 mil (casi el valor del boleto), ella adujo que no tenía y le rogó, pero él se mantuvo firme, yo intervine y exigí que le subiera su equipaje, me respondió que la anciana estaba excedida en peso, también lo están los turistas quienes pagaron sin quejas las coimas. 

Así es el planeta, no sólo Bolivia, así es esta matriz civilizatoria, ¿puede un presidente cambiarlo? no, pero sí los pueblos podemos y debemos cambiar un sistema de gobernabilidad que nos permita una democracia directa y participativa. 

Los Pueblos y nacionalidades indígenas en Bolivia elevan sus sueños con alas de cóndor, y los gobiernos de turno ofrecen poco comparado con las aspiraciones de su gente. La autodeterminación de los pueblos se teje en Bolivia con hebras milenarias, de coloridos sueños, en cada asamblea, en cada reunión, se acuerda el camino de esta rebelión, que no se detendrá hasta alcanzar el Buen Vivir como derecho. 

*Finalmente, reclamo la inmediata libertad de Facundo Molares, un activista argentino preso injustamente por el poder golpista de Bolivia. Él se encuentra encarcelado en Santa Cruz de la Sierra, sólo por ser solidario y querer escribir una verdad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
ResponsableQuinto Poder Conurbano +info...
FinalidadGestionar y moderar tus comentarios. +info...
LegitimaciónConsentimiento del interesado. +info...
DestinatariosNo se cederán datos a terceros, salvo obligación legal +info...
DerechosAcceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicionalPuedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

WhatsApp chat