Espionaje M. El tagriaferrismo espió a una referente social de Morón Sur mientras la obligaban a militar para el PRO.

El espionaje ilegal del gobierno de Mauricio Macri en diferentes sectores políticos y sociales de la Argentina tuvo su versión moronense durante la intendencia de Ramiro Tagriaferro. En estos días se conocieron detalles de la metodología con la que operaba a nivel local y la presión personal que sufría una referente de una de las barriadas más vulnerables del distrito.

La maniobra quedó en evidencia en el expediente que sigue adelante el juez Ramos Padilla, que investiga las actividades delictivas desplegadas por espías en las denominadas bases del AMBA. Las tareas ilegales avanzaron también sobre el concejal Nicolás Canario Soto, quien no era del riñón político del ex jefe comunal y estaba a cargo de la UGC 6, según consignó la publicación No Ficción Web.

Con la lógica de sospechar de propios y ajenos, el macrismo desplegó en suelo bonaerense una red de espionaje ilegal que investigó a partidos políticos, organizaciones gremiales, sociales e incluso comedores comunitarios. Entre otros objetivos, los espías acecharon al merendero Todo por los Chicos, de Morón Sur, cuya referente, Juana Gómez, dejó en evidencia ante los agentes que el ex intendente Ramiro Tagliaferro la obligaba a militar a cambio de beneficios sociales.

En ese sentido, cabe detallar que también estuvo bajo la lupa de la AFI el actual concejal Nicolás Canario Soto, quien era el secretario de la Unidad de Gestión Comunitaria 6. Así se desprende de la causa que lleva adelante el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, en la que se investiga una presunta asociación ilícita compuesta por altos funcionarios judiciales, políticos y periodistas que extorsionaban a empresarios.

El juez procesó al abogado Pablo Pinamonti la semana pasada, al considerarlo como el responsable del espionaje ilegal montado por el macrismo en la zona metropolitana, que con la excusa de combatir el narcotráfico creó el denominado Proyecto AMBA, que en vez de investigar delitos se dedicó al espionaje interno.

Con ese objetivo, se utilizaron las históricas bases de inteligencia situadas en Bahía Blanca, La Plata y Mar del Plata; y se crearon otras seis en el Conurbano: Haedo, Quilmes, Pilar, San Martín, La Matanza y Ezeiza, y hasta metieron a agentes federales a operar ilegalmente en otros sectores, como el un merendero mencionado.

Según No Ficción,, en el expediente el magistrado comentó el caso del merendero Todo por los Chicos, localmente también conocido como el Comedor de Juana o La Alegría, para explicar cómo operaban los agentes de la Base Haedo.

En una ficha los espías habían precisado los datos de Juana Gómez, la dueña del lugar situado en Australia 4736, enclavado en una “zona vulnerable”, donde asistían 136 chicos de distintas edades, entre otros detalles. El espía que recabó la información sostuvo que “una vez al mes recibe mercadería del Municipio de Morón a través de la UGC 6”, que en ese momento estaba a cargo del actual concejal Canario Soto.

“Aclara que no le entregan la cantidad necesaria y que a veces le falta algún producto ya pactado. Por ejemplo, este mes le faltó queso”, puntualizaron en la ficha, en la que añadieron que los alimentos llegaban a través “de un empleado municipal de apellido Canario”.

Y ahí no quedan las averiguaciones del agente encubierto, ya que también detallaba que Juana recibía “donaciones de la Policía Local de Morón, con asiento en Goria 797, Haedo, a través del capitán Ramos Claudio, quien organiza rifas entre el personal del lugar, como también estos colaboran comprando y donando mercadería no perecedera”.

Por otro lado, en la ficha se destaca un agregado de “Observaciones” que deja muy mal parado al mismo Tagliaferro: “Cabe aclarar que según dichos de la Sra. Gómez, el año pasado debió militar para el Intendente”, y por ello “concurría a una Sociedad de Fomento sobre la calle Carmen de Patagones, cuya dirección no recuerda”.

El detalle de la ficha elaborada por los espías de la denominada Base Haedo.
En ese mismo apartado, se añade que “en dos o tres semanas le comunicarían que debía concurrir a recorrer casas en los barrios como ya había hecho el año anterior” y se recuerda que “su comedor no tiene aún la habilitación oficial, la cual está tramitando en la Oficina N° 3 de Acción Social, agregando que le refirieron en el Municipio que cuando la posea las entregas de mercaderías serán semanales”.

Sobre estas maniobras, Canario Soto se desligó de la extorsión a la que sería sometida Juana Gómez por los ex funcionarios macristas: “La verdad que enterarme que la fuerza política del ex presidente haya estado realizando este tipo de espionaje en Morón no me sorprende; como tampoco que los referentes barriales digan que los obligaban a militar a cambio de mercadería”, indicó el concejal que el año pasado abandonó el espacio de Juntos por el Cambio y creó el unibloque Argentina de Pie.

“Ese fue uno entre los miles de motivos por los que los denuncié públicamente. Ahora, recuerdo que muchas veces vecinos de San Francisco me comentaban que desconocidos les preguntaban por mí o por otros dirigentes políticos, la verdad nunca le di importancia. ¿Cómo me iba a imaginar que agentes de inteligencia nacional podían llegar a perder su tiempo investigándome?”, se preguntó reflexivo el concejal.

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