China y Rusia lanzan una «Economía de resistencia Global».

02 Nov 2007, Shanghai, China --- The neon lights of Shanghai's main shopping street, Nanjing Donglu, Shanghai, China, Asia --- Image by © Gavin Hellier/Robert Harding World Imagery/Corbis

Por A. C.


En el arte de la guerra de Sun Tzu (500 A. C.) advierte: “Asegurar el triunfo está en nuestras propias manos; sin embargo, el enemigo nos proporciona la oportunidad de derrotarlo … Por lo tanto, un combatiente inteligente impone su voluntad; y no permite que se imponga la voluntad del enemigo”.

Ésta es la esencia de la economía de resistencia china, una estrategia que se ha develado completamente en la Cumbre de Anchorage, Alaska; el encuentro terminó concluyentemente con las ilusiones de quienes creyeron que todavía era posible la primacía de Estados Unidos sobre China, y encontrar algún modus vivendi con Beijing en esa condición.

La reunión en Anchorage será conocida por la dura respuesta de China ante la confirmación de que Estados Unidos tiene la intención de bloquear su progreso. Ahora, si se cree que la “resistencia” china constituye una política del ojo por ojo, o que es una respuesta a la campaña estadounidense por el llamado “genocidio” en Xingjia, entonces lamentablemente no se entenderá nada de lo que esta pasando.

Como han dejado claro los medios de comunicación chinos el pacto con Irán trasciende con mucho el comercio y la inversión: “Tal como está, el acuerdo con Irán cambiará totalmente el panorama geopolítico prevaleciente en la región de Asia Occidental, que durante tanto tiempo ha estado sujeto a la hegemonía de Estados Unidos”.

Así que esta es la esencia del “combatiente inteligente que decide imponer su voluntad”. No hay necesidad que China, Rusia o Irán vayan a la guerra para hacer esto; simplemente lo implementan. Pueden hacerlo. No necesitan una revolución para hacerlo, porque no tienen ningún interés en una guerra con Estados Unidos.

¿En que consiste el acuerdo con Irán? No sólo es un pacto de comercio e inversión con Teherán; tampoco se trata de aliados que se ayudan entre sí. La «resistencia» radica precisamente en la forma en que intentan ayudarse. Es un modo de desarrollo económico. Representa la idea, que cualquier recurso rentable (banca, tierras, recursos naturales y monopolios de infraestructura natural) debe ser de dominio público para satisfacer las necesidades básicas de todos libremente.

Es una forma alternativa, es una respuesta a la política de Occidente de privatizar los “bienes públicos” para obtener ganancias financieras mediante dividendos, comisiones de gestión y manipulaciones corporativas.

Es un enfoque económico verdaderamente diferente. Para dar un ejemplo: la extensión del metro de la Segunda Avenida de Nueva York costó $ 6 mil millones, es el transporte público urbano más caro jamás construido. El costo promedio de las líneas de metro fuera de los EEUU es de 350 millones de dólares por milla, una sexta parte del costo en Nueva York.

¿Porqué detrás del acuerdo hay un cambio económico importante?

Bueno, piénselo por un momento: el elemento más importante del presupuesto de cualquier persona hoy en día es la vivienda, consume alrededor del 40%, esto refleja los altos precios de la vivienda, basados ​​en un mercado impulsado por la deuda. En cambio, en China la proporción es del 10%. Ahora, supongamos que también tiene una educación pública de bajo costo. Bueno, entonces te deshaces de la deuda generada por la educación y su costo en intereses. Supongamos que tienes servicios de salud pública y una infraestructura de transporte a bajo precio. Entonces tendrá capacidad de gastar. La economía, en general, será de bajo costo y, en consecuencia, crecerá.

Otro ejemplo: el costo de contratar personal de alto nivel en I + D en China es un tercio del costo en los EEUU. De hecho, el gasto en tecnología de China está cerca del Billón de dólares al año (en términos de paridad de poder adquisitivo), mientras que EEUU gasta alrededor de $ 130 mil millones, sólo el 0,6% de su PIB.

Por tanto, el acuerdo es un desafío estratégico para el ecosistema occidental. En un rincón están las economías de Europa y EEUU impulsadas por la deuda, hiper-financiarizadas, pero estancadas, con grandes oligarcas estableciendo quienes ganan y quienes pierden Y, en el rincón alejado, una economía mixta en la que el Partido establece el rumbo estratégico para las empresas estatales, mientras que a las empresas privadas se les anima a innovar en un modelo de una economía dirigida por el estado (con características confucianas).

¿Socialismo versus capitalismo? No, hace mucho tiempo que Estados Unidos era una economía capitalista; En la actualidad, ni siquiera es una economía de mercado. Se ha convertido en una economía rentista desde que abandonó el patrón oro (en 1971).

La salida forzada del “patrón oro” le permitió a Estados Unidos financiarse a sí mismo de forma gratuita a través de la compra de bonos del Tesoro. El Consenso de Washington aseguró que las entradas de dólares a Wall Street -desde todo el mundo- no estén sujetas a controles de capital, ni que los estados puedan negociar internacionalmente con su propia moneda, sino que tengan que pedir prestados dólares al Banco Mundial y al FMI.

Esto significa esencialmente pedir prestado al Pentágono y al Departamento de Estado, que en última instancia son la “mano ejecutora” del sistema, como señala el profesor Michael Hudson. El sistema financiero norteamericano y europeo prioriza las actividades especulativas y activos como hipotecas y bienes raíces que ofrecen rentas, en lugar de invertir directamente en empresas productivas.

El punto es que, en el plano económico, la hiper-financiarizada economía de EEUU se está reduciendo rápidamente, y China, Rusia y gran parte de Eurasia (el corazón del mundo) han empezado a comerciar en sus propias monedas (ya no compran bonos del Tesoro de EEUU). Por tanto, en esta «guerra» de sistemas económicos, Estados Unidos comienza con el pie trasero.

H. Mackinder argumentó hace un siglo que el control del «Heartland»- que se extiende desde el Volga hasta al Yangtzé – controlaría la «Isla del Mundo», que era el termino que usaba para definir a Europa, Asia y África. Un siglo después, la teoría de Mackinder se aprecia en el funcionamiento de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que está transformando el sistema de interrelaciones en el mundo euroasiático. Esto no es nuevo, por supuesto, es simplemente la reactivación de la antigua economía basada en el comercio en el corazón de Eurasia (que se derrumbó en siglo XVII).

Generalmente, en Occidente no se logra entender porque está floreciendo Asia.

Alastair Macleod, dice que no se debe a superioridad militar, sino a la economía: “mientras la economía estadounidense sufre la crisis existencial del dólar, la economía china se dispara gracias al aumento del consumo interno y, al aumento de las exportaciones que, paradójicamente, es consecuencia de la demanda de los consumidores norteamericanos y de un déficit presupuestario imposible de mantener por Estados Unidos ”.

¡Aquí está lo dicho explícitamente por Sun Tzu! “La oportunidad de derrotar al enemigo la brinda el propio enemigo”. Hay en Washington (y hasta cierto punto también en Europa) una facción que alberga un deseo patológico de una guerra contra Rusia, en gran parte derivado a que los zares eran antisemitas. Su odio, sin embargo, es el principal responsable de unir a Rusia y China. Esto, y la “afición” estadounidense de sancionar a medio mundo, le ha dado a China y Rusia una gran oportunidad.

El tema subyacente es que, incluso la UE es menos importante que la “Isla del Mundo” de Mackinder. Hubo un tiempo en que la primacía británica y luego estadounidense controlaban el planeta, pero esto ya no es cierto. Lo que está ocurriendo es que ahora estamos viviendo el mayor desafío al poder económico y tecnológico de EEUU.

Sin embargo, esta Realpolitik económica es sólo la mitad de la historia del lanzamiento de la «economía de resistencia global» de Rusia y China. También hay un marco geopolítico.

Es este último aspecto, al que se refiere China cuando afirma que el acuerdo con Irán “cambiará el panorama geopolítico prevaleciente en la región de Asia occidental que durante tanto tiempo ha estado sujeta a la hegemonía de Estados Unidos”. Hay que tener en cuenta que el texto no dice que cambiaría las relaciones de Irán con Estados Unidos o Europa, dice algo mucho más serio, afirma que el cambio ocurrirá en toda la región. Da a entender que la iniciativa China liberarían a Asia Occidental de la hegemonía estadounidense.

¿Cómo funcionará esta política? En una entrevista la semana pasada, el Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi describió el enfoque de Beijing hacia la región de Asia Occidental:

“El Medio Oriente fue una región con importantes civilizaciones en la historia de la humanidad. Sin embargo, debido a conflictos prolongados la región ha descendido dramáticamente … Para que la región emerja del caos y disfrute de estabilidad, debe liberarse de las sombras de la rivalidad geopolítica alimentada por las grandes potencias y explorar de forma independiente vías de desarrollo adecuadas a sus realidades regionales. Debe permanecer insensible a la interferencia externa, seguir un enfoque inclusivo y reconciliador para construir una arquitectura de seguridad que se adapte a las preocupaciones legítimas de todas las partes … En este contexto, China desea proponer una iniciativa de cinco puntos para lograr la seguridad y la estabilidad en el medio Oriente:

“En primer lugar, abogamos por el respeto mutuo … Todas las partes deben respetar la norma internacional de la no injerencia en los asuntos internos de los demás … es particularmente importante que China y los estados árabes se unan contra las calumnias, la difamación, la interferencia y la presión en nombre de los derechos humanos … [La UE debería tomar nota]

“En segundo lugar, defensa de la equidad y la justicia, oponiéndose al unilateralismo y defendiendo la justicia internacional … China alentará al Consejo de Seguridad a deliberar plenamente sobre la cuestión de Palestina para reafirmar la solución de dos Estados … También debemos defender un sistema internacional centrado en la ONU, un orden internacional sustentado por el derecho internacional, y promoveremos conjuntamente un nuevo tipo de relaciones internacionales. Deberíamos compartir la experiencia de gobernanza … y oponernos a la arrogancia y los prejuicios.

“En tercer lugar, la no proliferación de las armas nucleares … las partes deben discutir y formular una hoja de ruta para que Estados Unidos e Irán reanuden el cumplimiento del JCPOA. La tarea urgente es que Estados Unidos tome medidas sustantivas para levantar las sanciones unilaterales contra Irán, y su jurisdicción sobre terceros, para que se reanude el cumplimiento recíproco de los compromisos nucleares. Al mismo tiempo, la comunidad internacional debe apoyar los esfuerzos de los países de la región para establecer una zona libre de armas nucleares y otras armas de destrucción masiva en Oriente Medio.

“En cuarto lugar, fomentar conjuntamente la seguridad colectiva … Proponemos realizar en China una conferencia de diálogo multilateral para la seguridad regional en el Golfo Pérsico …

“Y, en quinto lugar, acelerar la cooperación al desarrollo…”

¿Que hará Estados Unidos?

Bueno, China ha hecho una entrada espectacular en Oriente Medio y está desafiando a Estados Unidos con una agenda de resistencia.  Cuando Wang Yi, se reunió con Ali Larijani, asesor especial del Líder Supremo Jamenei, explicó la posición china en una sola frase: “Irán decide independientemente sobre sus relaciones con otros países, y no es como algunos países que cambia de posición con un sólo una llamada de  teléfono”.

Este comentario resume el espíritu de la política internacional china: los estados deben defender su autonomía y soberanía. China aboga por un multilateralismo soberanista para deshacerse del “yugo occidental”.

El tour diplomático de Wang Yi, no se limitó a Irán. Antes de llegar a Teherán sostuvo lo mismo en Arabia Saudita, y fue bien recibido en Riad. También, China ha establecidos lazos políticos y económicos para desarrollar las Nuevas Rutas de la Seda en Turquía y Pakistán. Ahora se incorpora al «corredor» Irán.

¿Cómo reaccionará Estados Unidos? ¿Ignorará el mensaje chino de Anchorage? Probablemente seguirá adelante con su política imperial. Ya está tanteando militarmente a China en Taiwán y prepara una escalada bélica en Ucrania para probar a Rusia.

Para la UE, la entrada de China en la política global puede ser problemática. La UE intentaba aprovechar su relativa «autonomía estratégica» erigiendo los “valores europeos” como puerta de entrada para una asociación comercial con China.

China efectivamente le está diciendo al mundo que los países deben rechazar cualquier imposición hegemónica de valores ajenos. La UE está varada en el medio. A diferencia de Estados Unidos, no puede imprimir el dinero con el que resucitar su economía apestada por el virus. Necesita desesperadamente comercio e inversiones.

Sin embargo, su mayor socio comercial (China) acaba de decirle a que abandone su discurso moralizador. Al mismo tiempo, el «socio que le da seguridad» (Estados Unidos) acaba de exigir lo contrario: la UE debe repudiar la política soberanista de China. ¿Qué se debe hacer Europa? ¿Qué pasará con los conflictos en ciernes? Siéntese y observe … (con los dedos cruzados para que nadie haga algo extremadamente estúpido).

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